La cuenca y la maceta

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Al cierre del mes de septiembre de 2015, la suma de las lluvias de los últimos 36 meses asciende a 4005 mm.  Eso significa un 24% más de la media  que se midió en los últimos 65 años.

Esto se traduce en los campos de Salto,  con napas en superficie (en localidades como Berdier, Monroe, Gahan, algunas zonas de Ines Indart y del Paraje Las Saladas) y en otras con niveles freáticos tan cercanos a la superficie como hace años que no se ven (Arroyo Dulce, Tacuarí, El Crisol, La Invencible, La Ernestina, Cnel Isleño).

Las dificultades para establecer cultivos en campos con estos niveles de humedad no sólo es casi impracticable sino que riesgoso, porque no hay margen para una lluvia excesiva posterior.

Y en la zona urbana llama la atención las respuestas rápidas que ofrece el río a cada lluvia.

Y si miramos de donde viene el agua, lo primero que tenemos que advertir es que no hay más almacenaje, entonces todo lo que cae, sobra.

Imagine una maceta en el patio de su casa a la que hace mucho que no riega. Si le pone una jarra con agua, es posible que la tierra la absorba toda, pero al otro día riega una nueva jarra de agua y seguramente ya se acumula agua en superficie. Al tercer día vuelve a poner agua con la misma jarra y la maceta desborda y chorrea. Entonces pongo la misma cantidad de agua, pero en un momento sobra y rebalsa. Y decimos” antes llovía así y  el río no crecía de la misma manera”. Yo diría “usted ayer puso la misma jarra con agua y la maceta no rebalsó, y hoy sí.”

La cuenca del Río es una gran maceta, imaginémosla así. En los últimos 36 meses se ha regado mucho y no permite absorber más agua. La explicación porque el río crece a más rápido es porque no hay más filtro de suelos, y todo lo que llueve… sobra.

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