Anticiclón del Atlántico, el nuevo «villano»

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Si bien es tan viejo como el océano, el Anticiclón goza por estos días de su minuto de fama. Y bien que lo merece, porque le hemos prestado mucha atención al Niño o la Niña del Pacífico, mientras nuestro vecino, el Atlántico, tiene mucho para explicar sobre el comportamiento de nuestro clima.

El planeta tiene sistemas semipermanentes de altas y bajas presiones. Uno de ellos es el anticiclón del Atlántico sur. Es un sistema de alta presión que se mueve entre los 15 y 25 grados de latitud sur y entre las costas de América del Sur y África. En el hemisferio sur los sistemas de alta presión giran en sentido antihorario, mientras que los de baja presión lo hacen en sentido horario. Esta condición se invierte en el hemisferio norte.

La anomalía de la temperatura del mar condiciona la potencia de dichos sistemas. En invierno son más débiles y en verano más fuertes. Pero cuando el mar alcanza temperaturas de más de 3 grados por encima de la media habitual, así ocurra en pleno invierno, el anticiclón del Atlántico sur cobra una gran fuerza y de sus presiones habituales de 1015 a 1018 hectopascales, sube hasta 1040, y es allí cuando se torna muy peligroso. Comienza a mandar cantidades importantes de humedad al territorio sudamericano. En la imagen vemos la anomalía positiva de temperatura del Atlántico sur a fines de agosto.

 

Los riesgos por tormentas con grandes lluvias crecen fundamentalmente en el sudeste sudamericano. Decir el sudeste sudamericano es hablar de un área extensa en la cual se encuentra incluida la llanura pampeana. Saber donde será el mayor impacto de cada tormenta es aún incierto en las semanas previas.

La precisión de un pronóstico se acrecienta a medida se acerca el momento de la tormenta. En MeteoSalto publicamos siete pronósticos de lluvias previos a cada tormenta. Cuando faltan cuatro días, los valores difieren mucho entre cada uno de los pronósticos, pero apenas 24 horas antes ya existe una mayor coincidencia sobre el volumen de agua que precipitará y donde será el impacto mayor de dicho evento

La violenta entrada de aire húmedo que provee el anticiclón cuando encuentra un frente frío proveniente del sudoeste provocará rápidamente una tormenta potente. Los frentes ante la ausencia de un evento Niño serán menos frecuentes, por lo que el furioso anticiclón versión 2017 no tendrá todas las semanas la oportunidad de construir eventos de importancia.

Pero allí estará, agazapado, con la mira puesta en algún punto de nuestra llanura pampeana. Desde hace más de un año ha hecho centro en zonas cercanas a nuestra ciudad como lo es el sur de Santa Fe.

Avanzamos hacia el cambio de estación con el consecuente aumento de inestabilidad atmosférica. El nuevo “Villano” meteorológico de estos tiempos vela sus armas y nosotros esperamos no estar nunca en su mira.

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